Todos estamos conmocionados con la muerte de Marta del Castillo y por supuesto que yo también, pero me parece impresentable el como los medios de comunicación han tratado el tema. Amarillísmo, show y mentiras resumen el que hacer de la mayoría de los medios españoles ante la trágica desaparición de la joven Marta y descarado aprovechamiento para crear desconfianza entre sus desinformados oyentes sobre lo malo que puede llegar a ser Internet.
Y es que desde el primerísimo momento, muchos medios de comunicación se han dedicado ha meter miedo a muchos padres que sus hijos están en redes sociales. Mucha gente se ha quedado con la idea de que todo lo que pongas de Facebook o Tuenti o lo puede ver todo el mundo, y es más, para demostrarlo nos han puesto todas y cada una de las fotos que Marta tenía subidas a su perfil.
Pero a los medios se les olvida decir que sólo Marta podía decidir a quién incluía a su red y a quién no. Por cierto, no creo que Marta tuviese entre su lista de amigos a los medios que han publicado todas sus fotos y que se han dedicado a airear toda su intimidad. Y es que toda esa información que los medios decían que sacaban del propio FaceBook o Tuenti era información privada, y los medios no tienen potestad para decidir donde está la frontera de lo que se puede o no puede publicar. Marta todavía no esta ni enterrada, ni hay certificado de defunción y la sociedad española ya sabe todas las intimidades de Marta del Castillo. Y todo desde el comienzo, desde que se pensaba que era una desaparición, ya sabíamos todos los detalles de la vida de Marta, y posiblemente, gracias a los padres de Marta, que desesperadamente por conseguir la ayuda de la prensa, han vendido el alma de Marta a la diabólica prensa y esta está consiguiendo excelentes audiencias con las intimidades de Marta y a costa de sus pobres padres, que por el dolor insufrible que tienen, no son conscientes de lo que están haciendo.
Y ya que el pisuerga pasa por Valladolid, la prensa se ha dedicado a demonizar Internet y las redes sociales. Da la impresión de que esta muerte no hubiera sucedido si Marta no tuviese Internet. Y lo curioso es que al final sólo es un desgraciado episodio más de violencia machista.
El Defensor del Pueblo Andaluz ya ha puesto el grito en el cielo por el trato que la noticia está recibiendo de la prensa y apunta a que algunos padres podrían perder la patria potestad de sus hijos, por el papel que están representando en los medios.
Ayer mismo, he visto con agrado en los Informativos de Cuatro cantar el mea culpa por el incumplimiento de la licencia de Tuenti, y espero ansiosamente el silenciamiento del programa de la “desprestigiada” periodista Concha García Campoy. Digo “desprestigiada”, porque cuando una periodista toca el amarillismo, para mi entra en el campo de los desprestigiados, campo excesivamente poblado en los últimos años.





Comentarios
Dejar un comentario Trackback