Después de muchos años con Telefónica andaba tentado por la empresa que fundó Martin Varsavsky: Jazztel. Esta no dispone de red propia en mi zona así que me toca seguir pasando por Telefónica. Aún así me ofrecen 7 megas, sobre los 6 de Telefónica y una subida de 640 Kb sobre los 320 Kb de Telefónica, y ese upstream es algo muy importante para un bloguer y fotógrafo que le gusta mucho cacharrear por Internet. No es que sean mucho upstrime el que me puede ofrecer Jazztel, es simplemente el doble de Telefónica, pero me llamaba poderosamente la atención esos míseros 640 kb, y es que un muerto de hambre es capaz de babear por un “bocadillo viejo de chorizo rancio”. Por cierto, como de costumbre en Europa comen “bocadillos de pan tierno y chorizo fresco recién cortado a excelentes precios”. Pero ese upstream ligeramente atractivo no era suficiente para mi para dar el salto y arriesgarme a quedarme sin Internet durante un mes, como les pasan a muchos. Así que esperé a que la empresa del monopolio me hiciera una guarrada para aprovechar para irme a Jazztel.



En los últimos años, estamos viviendo uno de los mayores progresos televisivos desde la creación de la cadenas privadas y la liberalización de las parabólicas. El Gobierno de Aznar aprobó la Televisión Digital Terrestre (TDT), con la promesa de mas calidad de imagen, más calidad en la programación y más canales, y el Gobierno de Zapatero nos trajo dos nuevos canales privados en abierto, más canales en TDT con espectaculares programas de televenta y más cosas que nos esperan.
Los internautas estamos de enhorabuena. Tenemos uno de los ADSL más caros y lentos de Europa, se nos nombra como Ministra de Cultura a nuestro anticristo personal y ahora




















