Supongo que mucha gente ya sabrá que el Partido Pirata de Suecia ya es la tercera fuerza política de ese país en número de militantes. Resumiendo la noticia, en Suecia ya se persiguen las descargas de contenidos con derechos de autor y la chispa que ha provocado la explosión ha llegado con la condena de los creadores de Pirate Bay. Esto ha provocado una avalancha de altas en el partido que le ha convertido en la tercera fuerza política de Suecia y pone en serio peligro a la segunda fuerza política.
Llevamos unos días en los que los routers se calientan en exceso y no es por el uso abusivo de las redes P2P, sino por el reciente nombramiento de Ángeles González-Sinde como Ministra de Cultura. Algo que en principio era una buena noticia ante el solicitadísimo cese de César Antonio Molina, se torna en noticia oscura y tenebrosa al saber que la nueva ministra es la Presidenta de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España (AACCE) y que entre sus declaraciones hay perlas como que “la piratería no la compensa el canon”. Como dice Enrique Dans en su blog: Un nombramiento que por su carácter de auténtica provocación, debería hacer saltar todas las alarmas de la red, equivalente a haber nombrado a un miembro del Ku Klux Klan o a un talibán como ministro de igualdad: recordar la pasada gala de los Goya, con esta mujer insultando a todos los internautas y reclamando mayor protección contra eso que denomina “piratería”, hace que se nos pongan todos los pelos de punta. Yo añadiría a esto que se montaría un pollo igual entre los artistas si se nombrase Ministro de Cultura a Victor Domingo de la Asociación de Internautas. Y es que la neutralidad brilla por su ausencia y no se puede denominar de otra manera que provocación.
Voy a meterme donde no me llaman, pero es que no puedo aguantarme. Nunca he sido un defensor de los bancos españoles, pero en este caso me temo que tengo que salir en su defensa, pero sólo en parte.
Cuando se habla de crisis y bancos es imposible ver la realidad desde los medios de comunicación tradicionales y es que no pueden ser imparciales. Si fuesen imparciales molestarían a sus partidos que les apoyan o a la banca con su poder oculto. Yo no soy un experto en banca y economía, pero me considero imparcial ante la banca española, ya que no tengo hipoteca, ni tengo necesidades crediticias y no trabajo con bancos españoles. Continuar leyendo »






















